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23.9.15

La importancia de decir TE QUIERO a los hijos

Muchos son los padres a los que les hago la siguiente pregunta: ¿le decís te quiero a vuestros hijos? ¿con qué frecuencia? ¿y entre vosotros?. Y muchas veces la respuesta que obtengo es: "No lo digo, pero ellos saben que los quiero".  ¿Te suena?

Las personas solemos creer que los demás saben el por qué hacemos las cosas, conocen nuestras creencias o saben cuánto los queremos. Pero, ¿acaso podemos leer la mente de los demás?.
La única forma de demostrar que queremos a una persona es a través de gestos bonitos, palabras amables, caricias y por supuesto decir las palabras que a todos nos gusta tanto escuchar: "TE QUIERO". ¿Acaso a tí no te gusta escucharlas? 

Hay un grupo de palabras importantes que deberían estar continuamente integradas en nuestro vocabulario, pero que por una extraña razón parece que nos cuesta pronunciar. Son esas palabras cargadas de magia que provocan emociones positivas en quien las escucha: TE QUIERO, GRACIAS, LO SIENTO, TE PERDONO y POR FAVOR. 

La razón por la que nos cuesta pronunciar esas palabras es porque nos hacen vulnerables. Exponer nuestros sentimientos sin tapujos a otra persona nos hace abrir el corazón, y un corazón abierto es más fácil de dañar. Una vez más, la causa que debilita las relaciones es el MIEDO. Miedo a que nos vean débiles, miedo a que nos hagan daño. Pero una vida con miedo no se puede vivir en plenitud. 



Volviendo al tema de pronunciar TE QUIERO en la familia, los padres no deben olvidar la importancia decirlo frecuentemente a sus hijos. No hay nada más sanador para un hijo que mirarlo a los ojos mientras le coges la mano y decirle: "Te quiero y estoy orgulloso de ti. Eres grande y vas a llegar en la vida hasta donde te propongas. Confío en tí". ¿Te acuerdas del Efecto Pigmalion del que hablamos en otra entrada? Pues produce ese efecto positivo. Los hijos quieren ser queridos y necesitan oírlo y que se lo demuestren.

POR QUÉ ES QUE DIGAS TE QUIERO A TUS HIJOS CADA DÍA
  1. Aumenta su autoestima al "sentirse" queridos. 
  2. Hace que el vínculo entre padres e hijos aumente. 
  3. Hace crecer la confianza entre la familia.
  4. Aprenden a decirlo también, lo que les va a ayudar en un futuro a mantener una relación amorosa plena. 
  5. Le transmite tranquilidad, por lo que mejora su concentración y sueño. 
 ¿Te parecen razones suficientes? Si eres una persona que lo dice con frecuencia te felicito. Si no, te invito a reflexionar la causa por la que no te atreves a pronunciarlo y meditar sobre las consecuencias positivas de sí hacerlo.

¡Ah! Y lo más más bonito de todo es que no sólo produce efectos positivos a quien lo escucha, sino que a quien lo pronuncia también se le llena de magia el corazón. 

Feliz primer día de Otoño ;)

1.6.15

Los problemas de los niños: ¿cómo los afrontamos los adultos?

Por desgracia, los niños también tienen sus propios problemas que les causan sufrimiento: mi mejor amigo/a no me habla, no he llevado los deberes y la profesora me ha puesto una nota mala, mi compañero de clase me ha roto el cromo que me había llevado a clase, me da miedo que mis padres se mueran, y un largo etc. ¿Cómo afrontamos los adultos esos problemas de los niños? ¿Cómo les ayudamos a superarlos? 


Vamos a reflexionar sobre esto, pero imaginando ejemplos, que es como mejor se reflexiona. 

Imaginemos por un momento que nos ha pasado algo desagradable en el trabajo y nos encontramos muy mal de ánimo. Llamamos a una amiga para desahogarnos. Quedamos con ella, le contamos nuestro problema y nos responde algo así como (hay varias respuestas).

1. Puf! eso no es nada, ¿sabes lo que me ha pasado a mí? (y te cuenta lo que le ha pasado)
2. ¡Madre mía, qué delicada! ¡Siempre te estás quejando!
3. Vengaaa, ya está, ya pasó. Vamos a hablar de otra cosa para que te distraigas.
4. ¿Quéeeee? ¿Eso te ha pasado? ¡Qué fuerteeee! Si fuera yo haría esto y esto y esto. Y además lo que tendrías que hacer es esto otro...
5. Eso ha debido de ser muy desagradable. ¿cómo te encuentras? Sabes que puedes contármelo todo, que te escucho. Te puedes desahogar conmigo, yo te apoyo. ¿Y qué has pensado hacer?

  • ¿Cuál es la respuesta más frecuente que te suelen dar cuando cuentas un problema?
  • ¿Cuál es la respuesta que te gustaría que te dieran cuando cuentas un problema?

Ahora vamos a analizar la misma situación en la infancia: percibimos que nuestro hijo/a, sobrino/a, alumno/a... le pasa algo y está triste y le preguntamos qué le pasa, o bien viene él a contarlo sin que le preguntemos. Nos dice que le ha pasado una cosa muy mala. Un niño no le ha dejado jugar hoy en el recreo con él. Estas son algunas de las respuestas que podemos darle los adultos:

1. ¡Eso no son problemas!. Si yo te contara dificultades de verdad... Ya me gustaría a mí ser otra vez niño y tener esa clase de problemas. Aprovecha ahora que eres niño que cuando seas adulto conocerás los problemas de verdad.
2. Anda, tampoco será para tanto. ¡Que eres un quejica! Seguro que mañana te dejan jugar.
3. Venga, ya pasó. Te buscas otros amigos y ya está. Sigue viendo la tele que te despejes, que yo voy a hacer la cena, que tengo prisa y es tarde ya. 
4. ¿Quéee? ¿Que no te han dejado jugar? ¡¿pero quién se creen que son para no dejar jugar a mi niño/a?! Mañana se lo dices a la profesora y ya los pillaré al salir de clase que les pienso reñir cuando los vea.
5. ¿No te han dejado jugar? ¿y cómo te has sentido? Que no te dejen jugar es algo muy desagradable, porque uno se siente que no lo quieren o que no es bueno jugando. ¿te has sentido así? También puedes tener ganas de llorar y sentirte muy triste, o muy muy enfadado. ¿cómo te has sentido tú?
¿Por qué crees que no te ha dejado jugar? Puede que el niño/a no haya tenido un buen día... lo mismo discutió por la mañana con sus padres.

  • ¿Cuál crees que es la respuesta que sueles dar a tu hijo/a?
  • ¿Cuál crees que es la respuesta más respetuosa y que le va a ayudar más a superar sus dificultades? 


Todos los niños tienen preocupaciones y problemas. Todos. Y la forma de afrontar esos problemas en la niñez marcará la forma para afrontar los problemas adultos. Los padres tienen un importante papel en esta labor y son quienes pueden enseñar un afrontamiento adecuado o inadecuado. 

Vamos a analizar una por una las respuestas anteriores, las que nos dan, tanto a los adultos como a los niños cuando contamos un problema y cómo repercute en nosotros cada una de ellas. 

1. Quitar importancia al problema y compararlo con los nuestros. La persona que escucha esta respuesta al contar su problema no se siente escuchada. Además se puede sentir culpable por dar importancia a algo que, según te está diciendo la persona en quien hemos confiado nuestro problema, no tiene importancia. Los niños que suelen escuchar esta respuesta pronto dejan de contar sus problemas porque no se sienten escuchados y comprendidos. Suelen sentir que sus problemas no son tan importantes como los de los demás y no merece la pena compartirlos.

2. Criticar a la persona y creer en la solución espontana del problema. Muchos adultos tachan de quejicas a los niños. Y muchos adultos tachan de quejicas a otros adultos. Pero esto no es una buena manera de escuchar al otro. Y creer que un problema se va a solucionar de forma espontanea no es una buena forma de afrontar un problema. Cuando los niños suelen recibir esta respuesta, suelen dejar de mostrar sus sentimientos por vergüenza y miedo a la crítica. Además, aprenden a afrontar los problemas de forma pasiva, sin hacer nada para cambiar y esperar a que se solucione por el paso del tiempo. Esto es una forma bastante negativa de hacer frente a un problema.

3. Desviar la atención del problema. Muchas veces se suele dar esta respuesta. La creencia es si no hacemos caso al problema, no hay sufrimiento. Pero claro, el problema no desaparece. Y esto no es un buen método, de hecho puede ser muy perjudicial que los niños aprendan a afrontar los problemas de este modo. Mientras son niños, pueden refugiarse en los juegos y amigos para evadir problemas y distraerse, pero si sólo los afrontan así, de adolescentes y adultos pueden empezar a refugiarse en las drogas y el alcohol y esto ya es más grave. Además, el niño que recibe esta respuesta no se siente escuchado y posiblemente dejará de informar de sus problemas.

4. Magnificar el problema e imponer soluciones. Para el niño que escucha esta respuesta puede haber un alivio rápido del sufrimiento, porque se siente escuchado y protegido, pero no es adecuada. Que el adulto de la solución o peor aún, medie entre los conflictos con los amigos no es buena idea, porque el niño no aprende a solucionar sus problemas por sí mismo (siempre que la integridad de un menor no se vea comprometida. Si esto es así, el adulto debe intervenir). Los niños que obtienen este tipo de respuestas al hablar con un adulto de sus problemas, suelen aprender a solucionarlos siempre con la ayuda de otro y se pueden volver dependientes. Además, aprenden a magnificar los problemas, lo que les supone un incremento del sufrimiento.

5. Practicar la escucha activa, sin imponer soluciones, preguntando y realizando validación emocional.  Las personas que obtienen este tipo de respuesta se sienten escuchadas, valoradas y respetadas. Casualmente, esto es lo que desea obtener toda persona que cuenta su problema a alguien. Practicar la escucha activa no es tarea sencilla, requiere estar al 100% con la otra persona, si es un niño a su altura, escuchando con todos los sentidos, haciendo preguntas sobre lo que te está contando, asintiendo con la cabeza... ¡No vale escuchar un problema de un niño mientras fregamos los platos o barremos la cocina! ¡Eso no es escuchar con respeto!. La validación emocional sería el poner palabras a cómo se siente en ese momento el niño. Sería validar sus emociones. Muchas veces podemos quitar importancia a lo que nos dice y no damos importancia a lo que en ese momento está sintiendo. Por ejemplo con los deberes. Muchas veces los niños están agobiados y nosotros le podemos quitar importancia sin darnos cuenta. Hay que ponerle palabras a lo que están sitiendo y decirles que entendemos que ante esa carga de deberes estén estresados y de mal humor.  Los niños no saben de emociones y sentimientos y es muy importante que lo aprendan desde su propia experiencia. Poner palabras a lo que está sintiendo ("seguro que te sientes triste..., puedes sentir ganas de llorar, puedes sentir rabia y enfado...") es la mejor forma de desarrollar una buena inteligencia emocional. 

Los niños aprenden también por observación, no nos olvidemos. Somos los espejos en los que se miran nuestros hijos. Por eso es importante actuar en consecuencia y tener claro que la forma en la que afrontamos como adultos nuestros propios problemas influirá en la forma en la que afrontarán nuestros hijos los suyos. Así que no queda otra que educar con el ejemplo. 



Espero haberte hecho reflexionar sobre este tema para mí muy importante. Si te ha gustado el post, compártelo en tus Redes Sociales y no olvides dejarme tu opinión  en un comentario. ¡Me interesa mucho!

Buen comienzo de semana ;)



26.5.15

Problemas del uso que hacen los menores de Internet y otras tecnologías

Como informé en las Redes Sociales, entre otros medios, el jueves pasado se llevó a cabo la charla "Problemas asociados al uso de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en jóvenes" que impartió la Guardia Civil en la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia.


La charla fue impartida por el Teniente Carlos Astráin Aguado, Jefe del Equipo Mujer y Menor (EMUME) de la Guardia Civil, y el Cabo Primero Félix López Cánovas, Jefe del Equipo de Delincuencia e Investigación Tecnológica (EDITE) de la Guardia Civil. Ambos forman parte de la Sección de Investigación Criminal de la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ) de Murcia.

Durante dos horas nos hablaron del peligro del uso que hacen los jóvenes de Internet y otras tecnologías y la importancia del control parental. Nos resultó un tema muy importante para tratar en este momento, en el que los jóvenes tienen a su alcance todo tipo de tecnología, la mayoría de las veces sin el control paterno necesario, por eso decidimos organizarla. Resultó muy amena y todos los presentes aprendimos muchas cosas útiles que desconocíamos. El Teniente Carlos y el Cabo Primero Félix son unos excelentes ponentes, ya que saben enganchar al público con una charla activa y con sentido del humor. Si tienes la oportunidad de verlos (hacen charlas de este tipo por toda la Región de Murcia) no deberías perdértela.

Lo que pretendo con este post es hacer un breve resumen de lo que allí se trató, añadiendo alguna pequeña aportación y visión personal, para todos aquellos que os hubiera gustado ir, pero que no os fue posible.

Los jóvenes hoy en día campan a sus anchas por Internet. Internet ha llegado para quedarse, y nos guste o no, no se va a marchar. La verdad que tiene muchas cosas positivas. Muchas muchas. Aquí, una servidora, que aunque sabría vivir perfectamente sin tele, me costaría vivir sin Internet. Me encanta. Ahora bien, hay que reconocer que hay numerosos peligros que debemos conocer: estafas, fallos en la seguridad, pedófilos... y debemos estar alerta y poner medidas.

Cuando, hace más de 50 años, la televisión irrumpió en los hogares españoles era un objeto que reunía a toda la familia alrededor de ella. Además, con la censura de entonces, todos los contenidos eran adecuados para los niños. Cuando se consideraba que el contenido era algo más elevado de tono (que hoy se consideraría apto para la emisión en horario infantil), salían dos rombos y los niños tenían que irse a la cama. 

Todo esto ha cambiado, y ahora ver la televisión ya no se hace en familia en muchos hogares. De hecho, no es tan raro encontrar familias donde cada miembro tiene su propia televisión. Como hay tanta oferta, muchas veces elegir el programa que se va a ver en familia se convierte en objeto de disputa. Además, los niños y mayores suelen tener dispositivos móviles conectados a internet que utilizan mientras ven la televisión en familia, o mientras comen o mientras charlan con los padres.

Cuando los ordenadores aterrizaron en los hogares, y el uso de internet se hizo cada vez más patente, los expertos recomendaban sacar los ordenadores de los dormitorios y situarlos en una zona de paso, para así poder tener más control sobre el uso que le daban los menores. Pero con el uso de las tablets y móviles conectados a Internet...¿quién puede controlar dónde se meten los chiquillos?


PEDERASTAS, PEDÓFILOS, BOYLOVERS Y GIRLLOVERS

Es una de las cosas que más aterra a unos padres. Y es uno de los peligros que tiene internet.
Una cosa que me llamó la atención fue la existencia de los término boylovers y girllovers, los cuáles desconocía. 

Pederasta: consumidor de pornografía infantil, que además busca contacto con el/la menor. 
Pedófilo: sólo consumidor de pornografía infantil, pero no busca contacto. 
Boylovers y girllovers: buscan una relación íntima con un menor. Se quieren consolidar como otra orientación sexual más. La diferencia que yo veo es que para que una relación íntima sea sana, todas las partes que componen dicha relación deben de tener plenas facultades y madurez suficiente para saber lo que están haciendo y ambas partes deben estar de acuerdo al 100% con las prácticas que se llevan a cabo en esa relación. Y un/a menor no responde a estas características. 

Otra cosa interesante con respecto a este tema es una simbología característica que estos "individuos" utilizan para identificarse. Es importante conocerla, para dar la voz de alarma a las autoridades si identificáis alguno de estos símbolos en algún sitio que vuestros hijos visiten o en alguien a quien vuestros hijos conozcan. Los símbolos están siempre compuestos por la unión de dos similares, uno dentro de otro. El de forma mayor identifica al adulto, el pequeño identifica al niño.

 SÍMBOLOS DE ALARMA

El triángulo, llamado Glogo, simboliza la atracción hacia los varones menores.



El corazón, llamado BLogo, simboliza la atracción por las niñas.

La mariposa formada por corazones de color azul y rosa simboliza la atracción por los niños y por las niñas. 

La diferencia de tamaños entre ellos muestra una preferencia por niños mayores o menores en cuanto a edad. 

El oso PedoBear. Fue una caricatura ideada en sitios de humor negro en 1996, como un oso con inclinaciones sexuales hacia las niñas, pero úlitmamente dejó de ser una "broma" para convertirse en un símbolo de identificación de pedófilos.

Si ves alguno de estos símbolos en el ordenador de tu hijo, en alguna página o que lo lleva algún adulto en un llavero, tatuaje, colgante... por favor, avisa a la Policía o Guardia Civil.

GROOMING

Se llama así a la práctica en la que un mayor de edad entabla una relación con un menor a través de las nuevas tecnologías. 
El Grooming se desarrolla en 4 etapas:
  1. Inicio o fase de acercamiento. El adulto contacta a través de una red social u otro medio con el niño/a fingiendo ser otro chico/chica de su edad.
  2. Inicio o fase de relación. Entabla una supuesta relación de "amistad", mediante la que saca información y datos personales al menor, que luego puede utilizar para estorsionarlo o encontrarlo.
  3. Componente sexual. Aprovechan la relación íntima que establecen para hacer que el/la menor le envíe fotos de contenido erótico mediante webcam.
  4. Ciberacoso. Se produce un chantaje, en el que a raíz de una foto un poco comprometida, le piden al menor otras con más contenido sexual. Se estorsiona a la víctima para obtener más fotos de contenido pornográfico o incluso encuentros sexuales. Los menores, al sentirse sin salida y que no se enteren sus padres y los castiguen suelen ceder.

 ¿Cómo prevenirlo?:

  1. Educar y advertir a los menores de este riesgo real.
  2. Aumentando el control de los padres cuando los menores están en la red. Vigilar mientras están hablando con alguien. 
  3. Sacar los ordenadores a una zona de paso.
  4. Vigilar cuando estén utilizando las tablets u otros dispositivos móviles.
  5. Se sabe que a partir de las 10 de la noche es cuando aumenta el número de pedófilos y pederastas en la red en busca de menores, así que se debe restringir su uso a partir de esa hora. 
  6. Descarga esta Guía para padres de Facebook. Muy útil para conocer esta red social y poder prevenir peligros.
  7. Sobre todo dar la confianza al menor de que puede contar con el apoyo de sus padres y hablarles de lo que pasaría si eso les pasara de verdad a ellos para que tengan las ideas más claras si les sucede algo así. Por ejemplo decirles algo así como:

18.3.15

#Stop Deberes Escolares

Foto de Anna gutermuch vía Flickr
La semana pasada las redes sociales volvieron a echar humo con un nuevo tema a debatir: un padre se ha cansado de pasar las tardes haciendo deberes con sus hijos y ha interpuesto un Recurso al Ministerio de Educación denunciando que la cantidad de deberes que exige el colegio le impide pasar tiempo con sus hijos. La Confederación Española de Padres y Madres de alumnos se ha unido a esta denuncia.
Numerosos blogs y webs están publicando artículos solidarizándose con la causa y mostrando su opinión, como es el caso de Maternidad Continnum y que leyendo su entrada, me he animado a dar mi opinión al respecto.

  Situación actual con respecto a los deberes.

El tema de los deberes y la situación a la que hemos llegado en España es cuanto menos alarmante. Somos el 5º país con más carga de deberes para los niños, pero sorprendentemente también vamos en a la cabeza en fracaso escolar. ¿Soy yo o algo no concuerda? Si los deberes se mandan para que los niños adquieran cuanto antes el "santo" hábito del estudio, para que refuercen conocimientos, para sembran en ellos la semilla del esfuerzo y se conviertan en grandes estudiantes y profesionales, ¿cómo es que hay tanto fracaso escolar? ¿No será que el método empleado está fallando? ¿No será que algo no estamos haciendo bien? Por suerte, son muchos los profesionales (aunque aún una minoría muy pequeña) los que están despertando y haciendo pequeños-grandes cambios (Un OLE por ellos), pero aún queda mucho trabajo por hacer.

Situación con la que me encuentro diariamente.

Por mi parte, os cuento cuál es la situación habitual que vivo diariamente. Para contextualizar, trabajo con niños con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad). Además, muchos de estos niños también tienen Dislexia u otras dificultades de aprendizaje y se les hace todavía más cuesta arriba el tema de los deberes.  La situación ya es complicada para los niños sin dificultades de aprendizaje, pero para los niños con dificultades la situación se hace insostenible.
  • Cada día, me encuentro con niños que tienen que pasar la mayor parte de la tarde haciendo deberes de varias asignaturas, además de estudiar, leer y hacer trabajos (El tema de los trabajos es otro tema del que se puede hablar largo y tendido y que un día abordaré). Partimos de que esos niños vienen ya de una jornada escolar en torno a las 6 horas y llegar a casa y que te queden aún 4 horas más es desesperanzador para ellos.
  • Me encuentro con padres agotados que, tras su jornada laboral, tienen que estar toda la tarde al lado de sus hijos ayudando con los deberes, ayudando a estudiar, haciendo esquemas, cuadros resumen, corrigiendo ejercicios, explicando lo que no han entendido en clase (que es prácticamente todo), luchando con los niños porque éstos no tienen más gana de hacer deberes, porque están agotados y están desanimados. Padres que además de sus trabajos, son también profesores por las tardes.
  • Me encuentro relaciones padre-madre-hijo/a deterioradas, porque los padres desempeñan un rol que no les corresponde. Hacen el rol de profesores y eso deteriora su relación emocional de padre/madre, convirtiendo las tardes de deberes en campos de batalla donde predomina la irritación, la frustración y los enfados. 
  • Me encuentro con niños de 8-9 años que terminan sus deberes a 11 de la noche porque no les da tiempo en toda la tarde, bien porque han estado toda la tarde trabajando en los deberes, o porque han pasado 2 horas en una actividad extraescolar o en un cumpleaños.
  • Me encuentro con niños que para divertirse y disfrutar de la vida deben esperar al fin de semana o a los períodos de vacaciones. Esto claramente va en contra del Artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño : "El niño tiene derecho al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes."
  • Me encuentro con niños tristes, sin esa "chispa de niños". Esto, de todo, es lo que más me entristece.
  • Me encuentro con niños sin creatividad, sin saber jugar a juegos de mesa, sin saber hacer un avión o un barco de papel, sin saber jugar las cartas...
  • Me encuentro niños con una autoestima por los suelos, que no se creen capaces de hacer nada, que dudan y te miran para que le des tu aprobación a cada trazo que hacen en el papel. 
  • Me encuentro con padres que se están dejando un dineral en profesores particulares, porque es o eso o el deterioro de la relación emocional con sus hijos.
  • Me encuentro con adolescentes asqueados del colegio/instituto, con una actitud negativa e incluso violenta, propiciada, entre otros factores, por la gran exigencia durante toda su niñez. 
  • Me encuentro niños de infantil a los que ya les mandan deberes y pasan gran parte de la tarde haciéndolos. 
  • Me encuentro con niños con agenda (¿cúando se ha visto eso?
  • En resumen, me encuentro un panorama del que creo que no va a salir nada bueno. 

 ¿Cómo eran las tardes en la infancia hace no tantos años?

 Señores, ¿qué está pasando? Yo quiero preguntar a docentes y ministros: ¿Cómo eran sus infancias? ¿Y las de los médicos, enfermeros, arquitectos, policías...y demás profesionales actuales?
Porque yo recuerdo claramente la mía: salía del colegio y me ponía a jugar. Hacía deberes, sí, pero en cursos avanzados de primaria.  Y si algún día se me hacían las 11 de la noche haciendo deberes era porque me había pasado toda la tarde jugando e ideando mil fantasías. Muchas tardes me iba con mi amiga Marta a su casa, o ella venía a la mía, y hacíamos los deberes en 1 hora como mucho y nos tirábamos toda la tarde jugando. Mis padres nunca se han puesto conmigo a hacer deberes ni a estudiar ¡Cómo se iban a poner, si llevaban un restaurante a sus espaldas! Pero los de mis amigas tampoco, siendo sus madres amas de casa. Lo que no sé es cómo narices, con tan poca disciplina que llevé en mi infancia, pude terminar carrera, máster, y me pueden quedar ganas de seguir haciendo cursos, leer libros y más libros y seguir formándome para ser cada día mejor profesional. ¡Anda! Casualmente son los resultados que nuestros gobernantes y profesores quieren conseguir a consta de ASFIXIAR con tantos deberes, trabajos y contenidos a estudiar. 

Llegados a este punto, mi reflexión de cómo debería abordarse el tema. 
  • Debería ser en el colegio y sólo en el colegio donde se deben enseñar, reforzar y hacer que los niños aprendan los contenidos que se crean oportunos. Y en casa simplemente los niños dediquen el tiempo a jugar y aprender jugando. En cursos avanzados, como puede ser la ESO o Bachillerato, los deberes pueden ser, por ejemplo, hacer esquemas, resúmenes...para constatar que se ha trabajado (en cursos más avanzados). 
  • Si falta tiempo para que los niños aprendan los contenidos en las horas escolares, lo mismo habría que plantearse que los contenidos son excesivos y habría que reducirlos a los verdaderamente importantes. Como dice Jose Ramón Gamo en una entrevista hace unas semanas en el Semanal, En la educación de nuestro país "se aplica un método que nace en la Revolución Francesa, donde los maestros vuelcan datos, y los niños están con una posición pasiva. Es lo que llamamos una 'educación bulímica'. Hacemos que los niños traguen datos que luego vomitan en los exámenes. En una clase de primaria, el profesor pasa el 50 por ciento del tiempo volcando datos; en secundaria, el 60; y en bachillerato, el 90"  Son datos que se olvidan con el paso de los años, siendo optimistas, porque la mayoría de las veces se pierden pasados unos días. ¿Entonces para qué?
  • Los profesores deben ejercer de profesores y los padres de padres. Así, si un niño no sabe sumar, no es responsabilidad del padre, sino del profesor, que debería ver por qué ese alumno no lo ha aprendido y buscar la forma de llegar a él. A cada niño le funciona un método y es tarea del profesor buscarlo, pues es él el profesional de la enseñanza y el aprendizaje. Tener tantos alumnos por clase no ayuda, lo sé. En ese aspecto también debemos trabajar para que las cosas mejoren.
  • Los profesores deberían investigar y buscar y compartir con las familias recursos en la web, juegos, experimentos...para que los niños jueguen y se diviertan en casa mientras aprenden y refuerzan.  
  • Y lo más importante: respetar el proceso madurativo del niño y no forzar el aprendizaje cuando aún no están preparados para ello. 
Por fortuna, cada vez hay más profesores que están cambiando cosas y gracias a sus cambios están haciendo niños más felices, más sanos emocionalmente y con ganas de aprender.

¿Tú también crees que hace falta un cambio?

  • Firma la petición al Ministro de Educación para racionalizar los deberes escolares. Aunque no sé cuánto de efectivo será, porque para firmar no se pide el DNI, pero seguro que algo ayuda.
  • Usa el hastag #StopDeberesEscolares en las redes sociales y ayúdanos a difundir nuestro mensaje
  • Si tienes un blog escribe sobre este tema y usa el hastag #StopDeberesEscolares
Y tú, ¿qué opinas del tema? 

Un abrazo.




3.10.13

Desarrollar la creatividad construyendo juguetes

Cuando era pequeña me encantaba la mansión de Barbie, una gigante, con purpurina en las paredes. ¿La recordáis? Fantaseaba con tenerla, me encantaba. Cada vez que la anunciaban en televisión o íbamos a Toysrus me quedaba embobada mirándola con los ojos como platos. Lo malo es que costaba una pasta y mis padres tenían que servir muchas comidas en el restaurante hasta ahorrar para comprarla, así que me quedé sin ella.

Pero no penséis que no tuve casa de muñecas. Tuve una mejor. Sí, sí, mejor, pues me la construyó mi padre. Me hizo con madera una estantería cerrada por detrás. Gigante, con tres alturas partidas por la mitad (osea, 6 habitaciones). Aún recuerdo cuando estaba clavando los clavos para unir las maderas. ¡Qué nervios! ¡qué ganas de verla terminada! y una vez que estaba lista qué buenos ratos pasé decorándola y jugando con ella. En esa jugué con más ilusión que si me hubieran comprado la verdadera. Y lo recuerdo con más alegría y amor.
Mi marido me cuenta con emoción cómo su padrino era un experto de hacer cometas. Disfrutaban todos los primos de esos ratos de construcción y luego de las agradables tardes de domingo volando las cometas en el campo. También me cuenta ilusionado cómo su abuelo (uno de los mejores abuelos del mundo, tengo que decirlo), mientras paseaban por la orilla del río cogía una caña y con su navaja les hacía a su hermano y a él unos pitos con los que eran los reyes del colegio al día siguiente.
Y es que, para que disfrute un niño, ¿hace falta gastarse tanto dinero en juguetes? pues va a ser que no.
Además, está el tema de la creatividad, muy desarrollada en la infancia y que se va perdiendo a medida que crecemos (será de no utilizarla, que se atrofia…). Los juguetes vienen súper equipados. Lo hacen todo. ¿pero esto es tan bueno o se trata de un buen márketing? Una muñeca que come, bebe, hace pipí, hace popó, se ríe, llora, mueve la cara, cierra los ojos, habla, anda…. ¿qué deja a la imaginación? Los niños necesitan imaginar, probar, construir, crear… sólo así podrán brillar en todo su esplendor (bueno, con esto y con mucho cariño, respeto y límites adecuados y bien definidos)
Los niños disfrutan más construyendo sus propios juguetes, con ayuda de los padres. Disfrutan de ese momento tan especial (y lo recuerdan el resto de sus vidas) y disfrutan del mejor juguete del mundo (al menos para ellos, ya que lo han construido ellos y sus adorados padres, y esto no hay nada que lo supere).
Esto resulta divertido, se garantiza pasar buenos ratos en familia (que no hay dinero que pueda pagar esto), es económico, se enseña al niño que no es necesario que todo se compre (se evita el consumismo, tan de moda en estos tiempos) y que también lo puede hacer él (aumenta su percepción de valía, reforzando su autoestima) y si además utilizamos materiales reciclados estaremos ayudando al medio ambiente y dando una lección importante a los pequeños. ¿Se puede pedir más? Yo creo que no.
Aquí os dejo unas cuantas ideas que he encontrado por la red. Hay muchas más, sólo hay que buscar… Internet está plagado de buenas ideas de las que se puede echar mano si no se tiene la suficiente imaginación (que no es que no se tenga, sino que no sabemos encontrarla…) o nos pilla un día poco inspirados. Espero que os sean útiles.
Caballo clásico con un calcetín. Puedes ver el tutorial aquí.

Cocinita de juguete. Con unas cajas de cartón, unos CDs viejos, unos tapones…podemos hacer esta preciosa cocinita. La primera vez que la vi me enamoré. La tengo guardada en una carpeta, que cuando tenga a mis pequeños la haré seguro seguro seguro.

Coches y otros vehículos de transporte con materiales reciclados
Un divertido barco para las muñecas. Este hubiera sido de mis preferidos en mi infancia, porque me pasaba las horas en la bañera con mis juguetes. 

Robot de última generación

Una hucha para que aprendan a ahorrar

Disfraces, bien para carnaval o simplemente para jugar


Y hay muchas cosas más que se pueden hacer. El catálogo de estos juguetes es infinito. Si os loe proponéis os esperan horas y horas de diversión en familia. Aprovechadlas y disfrutadlas, porque es lo que recordarán los hijos cuando crezcan.
Y tú ¿qué juguete “hecho a mano” recuerdas con cariño de tu infancia?

El efecto Pigmalión

Se llama así al efecto que ejercen las expectativas que se depositan sobre una persona e influyen en el redimiendo que ésta obtendrá  en base a dichas expectativas generadas.

En un lenguaje que entendemos todos: si a un niño le dices que no vale para nada, crecerá creyendo eso y actuando en consecuencia, por lo que no desarrollará sus capacides todo lo que es capaz realmente.
En Psicología a este efecto también se le llama profecía autocumplida.

¿Tiene base científica?

En una investigación llevada a cabo por Robert Roshental y Leonore Jacobson (considerados los padres del efecto Pigmalion)  en 1964, se ve clarmamente las consecuencias de este efecto. Para llevarla a cabo eligieron una escuela en California y se plantearon la siguiente pregunta: ¿Las expectativas favorables del educador inducen por sí mismas un aumento significativo en el rendimiento escolar de sus alumnos? Para comprobarlo realizaron un test de inteligencia a todos los estudiantes de la escuela. Denominaron al azar a un grupo de estudiantes que “supuestamente” sobresalían del resto y se lo comunicaron al profesor (sin éste saber que eran al azar). Tras esto, realizaron un seguimiento y una medición del avance de los alumnos durante el curso en relación al incremento del coeficiente de inteligencia. Y determinaron que efectivamente los alumnos “identificados como superdotados”  lograron obtener ventajas comparativas sobre sus compañeros.

¿El efecto siempre es negativo?

No, se puede dar en ambas direcciónes:
Efecto pigmalión positivo: El efecto pigmalión positivo se refiere a aquel cuyas expectativas son positivas, demostrando al sujeto que creemos en él. Así, provocamos en éste un aumento de la autoestima y del aspecto en concreto.
Ejemplo: el padre que le dice al hijo: “¡ay, pero qué listo eres! qué bien haces los deberes”. Este comentario aumentaría la autoestima del niño y se esfuerza en hacer bien los deberes y en sacar buenas notas, y lo más importante: lo consigue, porque se cree capaz, porque creen en él.
Efecto pigmalión negativo: El efecto pigmalión negativo se refiere a aquel cuyas expectativas son negativas. No se cree en el sujeto y se le hace saber (mediante palabras o gestos), por lo que provoca una disminución de la autoestima del sujeto y de su percepción de valía y del aspecto en concreto.
Ejemplo: el padre que le dice al hijo: ¡eres tonto! No haces nada bien. ¡Mira qué letra más fea tienes! Hay que esforzarse más, pero para qué, si no vas a llegar a nada….” Ese comentario influiría negativamente en la autoestima del hijo y en su perspectiva de eficacia, por lo que si su padre (que se supone que sabe más que él, lo quiere más que nadie y quiere lo mejor para él) le dice eso es que realmente no vale para nada. Así, este chico disminuye su percepción de valía, cree que en realidad no vale para los estudios y no se esfuerza, porque cree que todo esfuerzo es en vano, puesto que no tiene la capacidad. Así, no desarrollará todo lo que es capaz realmente.

El origen del efecto pigmalión

El efecto pigmalión tiene su origen en un mito griego, en el que un escultor llamado Pigmalión se enamoró de una de sus creaciones: Galatea. A tal punto llegó su pasión por la escultura que la trataba como si fuera una mujer real, como si estuviera viva. El mito continúa cuando la escultura cobra vida después de un sueño de Pigmalión, por obra de Afrodita, al ver el amor que éste sentía por la estatua, que representaba a la mujer de sus sueños.
Este suceso fue nombrado como el efecto pigmalión ya que superó lo que esperaba de sí mismo y al creer que la estatua estaba viva esta llegó efectivamente a estarlo.

Conclusiones

Se suele ver este efecto muy bien en las aulas. Los profesores tienen unas expectativas sobre el alumnado y se las transmite. Los alumnos en quienes el profesor deposita mejores expectativas son siempre los que destacan más, y progresan más y mejor que los que aquellos a los que el profesor transmite expectativas de baja capacidad.
Este efecto no es sólo válido para niños, pues todo el mundo se enfrenta a él.
Así las expectativas que han tenido nuestros padres sobre nosotros nos han influido. Y las que han tenido nuestros profesores, y nuestros amigos, y nuestros jefes y compañeros trabajo y vecinos y demás familiares…. Y nuestras expectativas sobre ellos también les han influido a todos. Y nos siguen y seguimos influyendo.
Ahora mismo me llega a la cabeza un cuento de Jorge Bucay que refleja mucho esto. No lo tengo a mano, pero lo buscaré y lo subiré, porque es muy interesante.
Fijáos las expectativas que tenemos sobre otros la influencia que ejerce en ellos y lo positivo o negativo que puede llegar a ser.
Darse cuenta de eso no siempre es fácil, y a veces hacemos cosas o las decimos sin pensar. Los padres siempre quieren lo mejor para los hijos, pero a veces se comete este error de forma inconsciente. Lo bueno es que conociéndo e identificándolo se puede cambiar.Siempre se puede cambiar. Poco a poco.
Para sacar el máximo beneficio de este efecto intenta centrárte en las cosas buenas de los demás y házlas saber. Si alguien es bueno en algo díselo. Con esto tan sencillo lo estarás potenciando.
En los hijos hay que centrarse en las cosas que hacen bien, más que en las que no lo hacen tanto. No conozco a nadie que no sepa hacer nada bien. En algo siempre se destaca. Sólo hay que buscar…
Ahora que ya sabes lo que es el efecto Pigmalión, ¿lo puedes identificar en tu día a día? ¿Has dejado de hacer algo que te hubiera gustado por creer que no eras capaz, porque te decían que no valías? Me encantaría leer tu experiencia.