23.3.15

10 consejos para afrontar la ansiedad en el embarazo



           El embarazo es una etapa especial por la que la mayoría de mujeres pasa. Aunque es una experiencia maravillosa, no siempre es vivida así por las futuras madres. Preocupaciones como si nacerá bien,  si se llegará a ser buena madre o cómo se conciliará la vida laboral y familiar, entre otras cosas, facilita que la futura mamá experimente ansiedad.  




¿Cómo puedes reducirla? 

  1. Descansa todo lo que necesites. Es bien sabido que las embarazadas pueden necesitar un descanso extra. Tómatelo al pie de la letra. Si notas que tienes que parar, PARA. Lo que no esté hecho, ya se hará. Lo principal es que estés bien tú y tu bebé y para eso hay que tomarse la vida con más calma y saber parar.  
  2. Practica ejercicios de respiración. Una buena oxigenación de nuestra sangre nos aporta claridad mental, favorece la concentración y nos ayuda combatir el insomnio y las situaciones de estrés. Para practicar un buen ejercicio de respiración hay sentarse de forma relajada, con la espalda recta, ya sea en una silla o en el suelo. Se recomienda llevar ropa cómoda y quitar cualquier complemento que nos moleste (reloj, pulseras...). Si se puede poner una música relajante mucho mejor. Se cierran los ojos y nos concentramos únicamente en la respiración, que se hará sólo por la nariz o bien por la nariz-boca (inspirando por la nariz y soltando el aire por la boca, muy lentamente). Debemos prestar especial atención cuando soltemos el aire, ya que esto debe hacerse muy lentamente, sobre todo si lo hacemos por la boca. Un ejercicio práctico para ver si soltamos el aire por la boca de forma adecuada sería el situarse delante de una vela encendida y soltar el aire haciendo que la llama se mueva suavemente, pero que no se apague. Al inspirar, llenaremos primero la parte inferior de los pulmones, bajando el diafragma y sacando el abdomen. Al expulsar el aire, meteremos el abdomen para adentro y subiremos el diafragma. Este ejercicio se repetirá todos los días (una o más veces) durante varios minutos. Todo esto puede ser complicado al principio, pero con la práctica lo harás de maravilla. Muy importante: la respiración debe ser natural, sin forzar. 


  3. Saber pedir ayuda. Hay personas a las que les cuesta trabajo pedir ayuda. Si piensas que no necesitas ayuda nunca o te da vergüenza pedirla, debes de aprender a hacerlo. Una mujer embarazada puede necesitar una ayuda extra. Eso no significa que te estés aprovechando. Si te ves exhausta y necesitas que alguien te tienda una mano, pídela. Quienes más te quieren te ayudarán de corazón. 
  4. Comparte tus preocupaciones. Cuando compartimos las preocupaciones que tenemos, éstas se hacen más pequeñas. Es como si dentro de nosotros se va hinchando un globo que no nos deja respirar, que aumenta de tamaño cada vez que pensamos en lo que nos preocupa, pero una vez que lo cuentas, ese globo se desinfla y nos sentimos aliviados. Para hacerlo, debes elegir bien a la persona a la que le vas a contar tu preocupación, que sean de confianza y que entienda sobre el tema que quieres compartir. Ya verás qué bien te sientes después. No nos olvidemos que “El miedo es una lupa que convierte a lagartos en dragones” y nada mejor que contarlo para darnos cuenta.
  5. Regálate momentos especiales. Los momentos especiales no tienen por qué ser caros ni ocupar mucho tiempo. Son pequeñas cosas que nos gustan y que no hacemos con normalidad. Nuestros “pequeños placeres”. Cada una tiene los suyos, ya que a cada persona nos gusta una cosa. Algunos ejemplos: darse un baño relajante, ver una película que llevas tiempo queriendo ver (evita las de acción fuerte, los dramas intensos o las pelis de miedo. Mejor comedia), dar un paseo y disfrutar del tiempo, cocinar, quedar con las amigas, tomar un dulce (con moderación siempre)…y un largo etc. ampliable dependiendo de la imaginación de cada una. 
  6. Prepárate para el parto. El momento del parto suele ser algo que preocupa mucho a las futuras mamás. Informarse bien sobre cuáles son las opciones que hay y cómo se puede afrontar ese momento proporciona a la mujer sensación de control y seguridad. Eso se va a traducir en una disminución notable de la ansiedad ante este momento. Recuerda no dejarte influenciar por las experiencias negativas de otras mujeres. Cada embarazo y parto es único y especial y cada persona lo vive de una manera. Piensa y siente a menudo que el tuyo irá de maravilla. 
  7. Lleva una dieta equilibrada. Esto es esencial. “Somos lo que comemos”, ya lo dijo Ludwig Feuerbach, filósofo y antropólogo alemán. Depende de lo que comamos así nos sentiremos. Hay cientos de artículos que hablan de esto por internet o en revistas y libros. Busca e infórmate. Comiendo adecuadamente te sentirás mejor y más animada, ya que te proveerás de vitaminas, minerales y oligoelementos necesarios para tu embarazo. Evita las calorías vacías, que son las que provienen de aquellos alimentos que lo que más aportan es grasa y calorías (bollería industrial, galletas, dulces...).
  8. Practica ejercicio regular. Esto también es importante y parece que suele olvidarse. Hacer ejercicio libera endorfinas, las hormonas de la felicidad. Y ser feliz es incompatible a sentir estrés. No se puede estar estresada y sentirse feliz. Además, tu cuerpo te lo va a agradecer cuando el pequeñín o pequeñina que llevas dentro empiece a crecer. Te vas a sentir menos pesada que si no practicas ningún ejercicio, retendrás menos líquidos y tu espalda se resentirá menos. Andar, la natación, el yoga para embarazadas son algunos ejemplos con los que te puedes animar. Pero antes de nada, pregunta a tu médico. 
  9. Rodearse de humor y positivismo: Reírse también genera endorfinas. Así que mejor ver una película de risa que de miedo o tristeza. Mejor rodearse de personas optimistas que pesimistas, mejor leer un libro divertido que una novela aburrida o que genera sentimientos tristes y mejor reírse de una misma que estresarse por cosas que no podemos controlar. Si en la mayor parte de nuestro tiempo intentamos hacer esto, nos vamos a sentir mucho mejor y con menos ansiedad, y nuestro nivel de bienestar va a aumentar considerablemente. 
  10. Vivir el presente. Si te paras un momento a pensar qué es lo que te preocupa “ahora mismo” seguro que no es nada que te esté pasando en este mismo momento. De hecho, ahora mismo estás plácidamente leyendo este artículo. Lo que nos suele preocupar son cosas que aún no han ocurrido, y que ni siquiera sabemos si ocurrirán como nos las imaginamos, o cosas que ya sucedieron y por lo tanto pertenecen al pasado y no podemos cambiar. Disfruta del momento presente. Si estás cocinando, cocina; si estás descansando, descansa; si estás charlando con una amiga, charla. Intenta no hacer varias cosas al mismo tiempo y concéntrate en todo lo que hagas, intentando apartar pensamientos incómodos. 
Si aplicando todo esto no logras que tu ansiedad disminuya, te aconsejo que acudas a un/a psicólogo/a perinatal que pueda ayudarte de forma adecuada.


MªJosé Barquero

20.3.15

Nueva sección: "Viernes de cuento"

¡Por fin viernes! Aunque ayer en algunas comunidades fue fiesta, como aquí en Murcia, se agradece que ya empiece el fin de semana ;) (¿a quién le amarga un dulce?). 



Hoy inauguro en el blog una nueva sección: los "Viernes de cuento". Me encantan los cuentos y creo que tienen un poder terapéutico increíble. Muchas veces, alguien nos dice lo que deberíamos hacer, pero lo olvidamos. Sin embargo, cuando oímos o leemos un cuento y lo analizamos, al encontrarnos en la situación que se describía en él, éste nos asalta a la cabeza y nos hace pensar. Por eso, todos los viernes voy a publicar un cuento. Cada semana con significados diferentes y para trabajar distintas cosas. Un mismo cuento puede interpretarse de diferentes formas y utilizarse en diferentes situaciones, dependiendo de la persona que lo lea o escuche. 

“LOS CUENTOS NOS SIRVEN PARA DORMIR A LOS NIÑOS PERO TAMBIÉN PARA DESPERTAR A LOS ADULTOS". (Jorge Bucay, 2008)

Y quiero empezar con este cuento la sección:

Las ranitas en la nata
         
Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata. Inmediatamente se dieron cuenta de que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. 
Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil; sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar.
Una de ellas dijo en voz alta: "No puedo más. Es imposible salir de aquí. En esta materia no se puede nadar. Ya que voy a morir, no veo por qué prolongar este sufrimiento. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril".
 Dicho esto, dejó de patalear y se hundió con con rapidez siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco. La otra rana, más persistente o quizá más tozuda se dijo "¡No hay manera! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. 
Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quiero morir ni un segundo antes de que llegue mi hora". Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar sin avanzar ni un centímetro, durante horas y horas. 
Y de pronto, de tanto patalear y batir las ancas, agitar y patalear, la nata se convirtió en mantequilla. Sorprendida, la rana dio un salto y, patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo regresar a casa croando alegremente. 

Hay veces que tiramos la toalla ante el primer contratiempo pero la experiencia dice que hay que luchar hasta el último suspiro porque aunque no se consigan los objetivos establecidos nuestras conciencias se quedaran tranquilas...             



Hace tiempo que lo leí y lo llevo conmigo desde entonces. Cada vez que me encuentro ante una situación difícil y me aparece el mensaje de "abandonar", me acuerdo de repente del cuento y me da fuerza para seguir adelante. Espero que a ti también te ayude en cualquier momento que lo necesites.  Para mí fue en los estudios donde más me ayudó. En cada época de exámenes lo recordaba y me sirvió para no abandonar muchas veces.

Y a tí ¿en qué crees que te puede ayudar o te ha ayudado este cuento?

Buen fin de semana,
MªJosé

18.3.15

#Stop Deberes Escolares

Foto de Anna gutermuch vía Flickr
La semana pasada las redes sociales volvieron a echar humo con un nuevo tema a debatir: un padre se ha cansado de pasar las tardes haciendo deberes con sus hijos y ha interpuesto un Recurso al Ministerio de Educación denunciando que la cantidad de deberes que exige el colegio le impide pasar tiempo con sus hijos. La Confederación Española de Padres y Madres de alumnos se ha unido a esta denuncia.
Numerosos blogs y webs están publicando artículos solidarizándose con la causa y mostrando su opinión, como es el caso de Maternidad Continnum y que leyendo su entrada, me he animado a dar mi opinión al respecto.

  Situación actual con respecto a los deberes.

El tema de los deberes y la situación a la que hemos llegado en España es cuanto menos alarmante. Somos el 5º país con más carga de deberes para los niños, pero sorprendentemente también vamos en a la cabeza en fracaso escolar. ¿Soy yo o algo no concuerda? Si los deberes se mandan para que los niños adquieran cuanto antes el "santo" hábito del estudio, para que refuercen conocimientos, para sembran en ellos la semilla del esfuerzo y se conviertan en grandes estudiantes y profesionales, ¿cómo es que hay tanto fracaso escolar? ¿No será que el método empleado está fallando? ¿No será que algo no estamos haciendo bien? Por suerte, son muchos los profesionales (aunque aún una minoría muy pequeña) los que están despertando y haciendo pequeños-grandes cambios (Un OLE por ellos), pero aún queda mucho trabajo por hacer.

Situación con la que me encuentro diariamente.

Por mi parte, os cuento cuál es la situación habitual que vivo diariamente. Para contextualizar, trabajo con niños con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad). Además, muchos de estos niños también tienen Dislexia u otras dificultades de aprendizaje y se les hace todavía más cuesta arriba el tema de los deberes.  La situación ya es complicada para los niños sin dificultades de aprendizaje, pero para los niños con dificultades la situación se hace insostenible.
  • Cada día, me encuentro con niños que tienen que pasar la mayor parte de la tarde haciendo deberes de varias asignaturas, además de estudiar, leer y hacer trabajos (El tema de los trabajos es otro tema del que se puede hablar largo y tendido y que un día abordaré). Partimos de que esos niños vienen ya de una jornada escolar en torno a las 6 horas y llegar a casa y que te queden aún 4 horas más es desesperanzador para ellos.
  • Me encuentro con padres agotados que, tras su jornada laboral, tienen que estar toda la tarde al lado de sus hijos ayudando con los deberes, ayudando a estudiar, haciendo esquemas, cuadros resumen, corrigiendo ejercicios, explicando lo que no han entendido en clase (que es prácticamente todo), luchando con los niños porque éstos no tienen más gana de hacer deberes, porque están agotados y están desanimados. Padres que además de sus trabajos, son también profesores por las tardes.
  • Me encuentro relaciones padre-madre-hijo/a deterioradas, porque los padres desempeñan un rol que no les corresponde. Hacen el rol de profesores y eso deteriora su relación emocional de padre/madre, convirtiendo las tardes de deberes en campos de batalla donde predomina la irritación, la frustración y los enfados. 
  • Me encuentro con niños de 8-9 años que terminan sus deberes a 11 de la noche porque no les da tiempo en toda la tarde, bien porque han estado toda la tarde trabajando en los deberes, o porque han pasado 2 horas en una actividad extraescolar o en un cumpleaños.
  • Me encuentro con niños que para divertirse y disfrutar de la vida deben esperar al fin de semana o a los períodos de vacaciones. Esto claramente va en contra del Artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño : "El niño tiene derecho al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes."
  • Me encuentro con niños tristes, sin esa "chispa de niños". Esto, de todo, es lo que más me entristece.
  • Me encuentro con niños sin creatividad, sin saber jugar a juegos de mesa, sin saber hacer un avión o un barco de papel, sin saber jugar las cartas...
  • Me encuentro niños con una autoestima por los suelos, que no se creen capaces de hacer nada, que dudan y te miran para que le des tu aprobación a cada trazo que hacen en el papel. 
  • Me encuentro con padres que se están dejando un dineral en profesores particulares, porque es o eso o el deterioro de la relación emocional con sus hijos.
  • Me encuentro con adolescentes asqueados del colegio/instituto, con una actitud negativa e incluso violenta, propiciada, entre otros factores, por la gran exigencia durante toda su niñez. 
  • Me encuentro niños de infantil a los que ya les mandan deberes y pasan gran parte de la tarde haciéndolos. 
  • Me encuentro con niños con agenda (¿cúando se ha visto eso?
  • En resumen, me encuentro un panorama del que creo que no va a salir nada bueno. 

 ¿Cómo eran las tardes en la infancia hace no tantos años?

 Señores, ¿qué está pasando? Yo quiero preguntar a docentes y ministros: ¿Cómo eran sus infancias? ¿Y las de los médicos, enfermeros, arquitectos, policías...y demás profesionales actuales?
Porque yo recuerdo claramente la mía: salía del colegio y me ponía a jugar. Hacía deberes, sí, pero en cursos avanzados de primaria.  Y si algún día se me hacían las 11 de la noche haciendo deberes era porque me había pasado toda la tarde jugando e ideando mil fantasías. Muchas tardes me iba con mi amiga Marta a su casa, o ella venía a la mía, y hacíamos los deberes en 1 hora como mucho y nos tirábamos toda la tarde jugando. Mis padres nunca se han puesto conmigo a hacer deberes ni a estudiar ¡Cómo se iban a poner, si llevaban un restaurante a sus espaldas! Pero los de mis amigas tampoco, siendo sus madres amas de casa. Lo que no sé es cómo narices, con tan poca disciplina que llevé en mi infancia, pude terminar carrera, máster, y me pueden quedar ganas de seguir haciendo cursos, leer libros y más libros y seguir formándome para ser cada día mejor profesional. ¡Anda! Casualmente son los resultados que nuestros gobernantes y profesores quieren conseguir a consta de ASFIXIAR con tantos deberes, trabajos y contenidos a estudiar. 

Llegados a este punto, mi reflexión de cómo debería abordarse el tema. 
  • Debería ser en el colegio y sólo en el colegio donde se deben enseñar, reforzar y hacer que los niños aprendan los contenidos que se crean oportunos. Y en casa simplemente los niños dediquen el tiempo a jugar y aprender jugando. En cursos avanzados, como puede ser la ESO o Bachillerato, los deberes pueden ser, por ejemplo, hacer esquemas, resúmenes...para constatar que se ha trabajado (en cursos más avanzados). 
  • Si falta tiempo para que los niños aprendan los contenidos en las horas escolares, lo mismo habría que plantearse que los contenidos son excesivos y habría que reducirlos a los verdaderamente importantes. Como dice Jose Ramón Gamo en una entrevista hace unas semanas en el Semanal, En la educación de nuestro país "se aplica un método que nace en la Revolución Francesa, donde los maestros vuelcan datos, y los niños están con una posición pasiva. Es lo que llamamos una 'educación bulímica'. Hacemos que los niños traguen datos que luego vomitan en los exámenes. En una clase de primaria, el profesor pasa el 50 por ciento del tiempo volcando datos; en secundaria, el 60; y en bachillerato, el 90"  Son datos que se olvidan con el paso de los años, siendo optimistas, porque la mayoría de las veces se pierden pasados unos días. ¿Entonces para qué?
  • Los profesores deben ejercer de profesores y los padres de padres. Así, si un niño no sabe sumar, no es responsabilidad del padre, sino del profesor, que debería ver por qué ese alumno no lo ha aprendido y buscar la forma de llegar a él. A cada niño le funciona un método y es tarea del profesor buscarlo, pues es él el profesional de la enseñanza y el aprendizaje. Tener tantos alumnos por clase no ayuda, lo sé. En ese aspecto también debemos trabajar para que las cosas mejoren.
  • Los profesores deberían investigar y buscar y compartir con las familias recursos en la web, juegos, experimentos...para que los niños jueguen y se diviertan en casa mientras aprenden y refuerzan.  
  • Y lo más importante: respetar el proceso madurativo del niño y no forzar el aprendizaje cuando aún no están preparados para ello. 
Por fortuna, cada vez hay más profesores que están cambiando cosas y gracias a sus cambios están haciendo niños más felices, más sanos emocionalmente y con ganas de aprender.

¿Tú también crees que hace falta un cambio?

  • Firma la petición al Ministro de Educación para racionalizar los deberes escolares. Aunque no sé cuánto de efectivo será, porque para firmar no se pide el DNI, pero seguro que algo ayuda.
  • Usa el hastag #StopDeberesEscolares en las redes sociales y ayúdanos a difundir nuestro mensaje
  • Si tienes un blog escribe sobre este tema y usa el hastag #StopDeberesEscolares
Y tú, ¿qué opinas del tema? 

Un abrazo.




16.3.15

Especial día del padre: 10 Beneficios de hacer manualidades con niños para regalar y cómo trabajarlas en terapia

Foto cogida de la web cuidado infantil
Por ahí viene el día del padre. Hay quien dice que este tipo de días son comerciales. En cierto sentido es así, pues los medios de comunicación nos bombardean con artículos y más artículos que comprar para regalar. Pero no tiene por qué ser así de frío. Desde pequeños es fundamental que sembremos la idea de que el verdadero regalo no es comprar por comprar, sino hacer un regalo de corazón, poniéndonos en la piel de quien va a recibirlo, ya sea comprado o hecho a mano (o la combinación de ambos).

Lo realmente bonito son los regalos slow (de eso sabe un rato Mari Carmen, de Universo Flow), donde se piensa en algo para la otra persona, se elige o se elabora con mimo, y se envuelve cuidando los detalles. Esos regalos son especiales porque son únicos e irrepetible y llegan al corazón de quien lo recibe (y tiene la sabiduría de apreciarlos).

Beneficios de hacer manualidades con niños para regalarlas

  1.  Los niños aprenden que un regalo caro no es mejor. Que en un futuro, no disponer de dinero no significa no poder regalar, pues se puede crear un detalle bonito con muy poco dinero.
  2. Aprenden  a apreciar los pequeños detalles y el esfuerzo que se esconde tras ellos. 
  3. Desarrollan su motricidad, sobre todo la fina (últimamente me encuentro que los únicos dedos con una motricidad impecable son los pulgares e índices, debido claramente al aumento del uso del mando de la consola, tablets, móviles y demás tecnología). 
  4. Aumenta su autoestima, porque logran hacer algo que no se creían capaces y de lo que se sienten orgullosos.
  5. Mejora la relación con la persona que hace con ellos la manualidad, ya que comparten un momento de diversión, donde ambos disfrutan y se divierten.
  6. Aumenta su creatividad, ya que es un proceso desarrollador de ideas, donde de la combinación de unos cuantos materiales aislados sale algo bonito. 
  7. Aumenta su empatía, porque se deben de poner en el lugar de quien la va a recibir y ajustarse para desarrollar la idea y que le guste (por ejemplo elegir color, forma, materiales a utilizar, utilidad...)
  8. Mejora la relación con la persona a la que le regalan y que aprecia el esfuerzo que hay detrás. 
  9. Aprenden a recoger y organizarse. Las manualidades llevan un proceso y los adultos podemos orientarlos para que vayan limpiando mientras van ensuciando. Al ser una actividad lúdica, recogen sin problemas. 
  10. Fomentamos  la concentración, ya que las manualidades son tareas que requieren de ésta para que salgan bien.

¿Cuál he escogido yo este año?  

Este año me fascinó un Rasca y Gana para el día del padre que Lucía Baballa publicó en su blog.
Lo elegí para hacerlo con los niños en mis terapias y han alucinado (y yo con ellos, claro).
Tengo que confesar que cuando era pequeña me quedaba mirando embobada los juegos de rasca y gana y pensaba en cómo se podrían hacer. Soñaba con hacer unos para jugar con mis amigos. Así que ya me he quitado esa espinita. ¡Gracias Lucía!
Foto cogida del blog de Lucía Baballa
 Todos los niños se quedan entusiasmados cuando les propongo el regalo.Y me preguntan "¿Esto cómo se hace?"
¿También te gusta la idea y quieres hacer uno? Pincha aquí si quieres ver todos los pasos a seguir.

¿Cómo lo trabajo dentro de la terapia?

Primero, pensemos que estoy trabajando con niños con Déficit de Atención y/o Hiperactividad/Impulsividad, donde es necesario que se centren, que atiendan a la explicación, que sean ordenados, etc.Y que además lo hago dentro de un contexto terapéutico. En casa, con niños sin dificultades, no hace falta que trabajéis de forma tan estructurada, aunque los pasos siguientes, si se quiere, se pueden hacer con cualquier niño y le va a venir bien.
  1. Les expongo la tarea que vamos a realizar, en este caso el Rasca y Gana. 
  2. Les pregunto si saben hacerlo y si se ven capaces (la respuesta suele ser que no y que lo ven muy difícil y ellos no van a ser capaces de hacerlo. Finalmente se trabaja la autoestima, porque ven que sí que son capaces y se van muy orgullosos.
  3. Les explico los pasos a realizar y les digo que estén atentos porque después me lo tienen que repetir.
  4. Les digo que me repitan los pasos (trabajo la memoria y la atención).
  5. Una vez entendida la tarea les entrego la imagen y unas tijeras para que recorten. Aquí trabajamos la motricidad fina, que suelen tenerla poco trabajada. Además aprovecho para enseñarles cómo se cogen las tijeras para tener más precisión. ¡La mayoría de los niños cogen mal las tijeras! De hecho, muchos recortan peor porque de la forma en que las cogen no tienen apenas precisión. ¿Sabes cuál es la forma correcta de coger las tijeras? En el blog de "Artistísimos-Manualidades en el cole" lo explican muy bien.
  6. Ahora hay que pensar qué le regalamos a papá. Aquí se trabaja la empatía y que los regalos no tienen por qué ser comprados. Les digo que piensen en cosas que le pueden gustar a papá. Quienes tienen hucha pueden permitirse por ejemplo invitar a un helado y quienes no, tienen que pensar en cosas gratis. Les digo que piensen también en tareas en las que les pueden ayudar y pueden ser también un regalo.  Les propongo una lluvia de ideas. Introduzco el concepto: en un papel ponemos todo lo que se nos ocurra y luego selecciona aquellas que más le gusten. Con esto entrenamos la planificación y en parte la resolución de problemas. Os pongo una lista con los regalos que han ido saliendo hasta ahora: invitar a un helado, invitar a un café, invitar al cine (para los que tienen una súperhucha, jeje), dar un masaje, ayudar a limpiar el coche, ver una peli juntos en casa, prepararles un desayuno, prepararles una cena, ayudar a quitar su parte de la mesa, un paseo juntos en bicicleta, una tarde juntos, jugar a algo juntos, hacerle un dibujo exclusivo para él, un abrazo fuerte fuerte,20 besos...
  7. El niño elige los regalos que más le gustan. 
  8. Son ellos quienes las escriben en el circulito. Les digo que tienen que calcular bien, porque el círculo es muy pequeño y tiene que caber todo sin salirse. Los que no están muy seguros ensayan en un papel aparte. 
  9. Una vez escritos los regalos, soy yo quien lo plastifico con el forro de libros adhesivo. Este es el paso más delicado, ya que el forro se pega a todas partes y a veces pueden salir arrugas.
  10. Llegados a este punto, les propongo recoger todo lo que ya no necesitemos, con el objetivo de despejar la mesa y trabajar más cómodos. 
  11. Preparamos la pintura y les muestro, a través de una plantilla que tengo yo, cómo se hace. 
  12. Pintan ellos todas sus casillas.
  13. Recogemos la pintura y secamos con el secador del pelo. Nos vamos turnando, uno coge el secador y otro sujeta el Rasca y Gana (se tarda un buen rato). Con esto trabajamos la demora de la gratificación, que sepan esperar, ya que quieren que todo sea rápido y se cansan pronto.
  14. Una vez terminado, hay que envolverlo. He elegido papel de seda blanco y unas pegatinas que eligen ellos. Lo envolmemos juntos. 
  15. Se lo llevan a casa a guardarlo, más felices que unas perdices. Eso sí, hay niños que se lo quieren dar ya, y trabajamos el que esperen hasta el día. ¿lo conseguirán...? 
  16. Les explico finalmente la forma de utilizarlo, pero que ellos pueden inventar otras formas. Algunos sugieren que les van a dejar rascar uno cada día. ¡Imaginación al poder!
Aquí algunos ejemplos de los que hicieron (se me olvidó fotografiarlos terminados, con la pintura): 




¿Otras cosas que puedes hacer?

Si el Rasca y Gana no te convence y quieres hacer otra cosa con los peques, tienes un montón de ideas circulando por la red. Aquí te dejo 3 enlaces que recopilan ideas muy chulas.

¿Qué habéis hecho vosotros para el día del padre? 

Un abrazo! y Feliz Lunes.
MªJosé